Las adivinanzas que más frecuentemente han aparecido en las recopilaciones son:
Adivina, adivinanza.
¿Cuál es el ave que no tiene panza?
(El Ave María)
Blanco por dentro,
verde por fuera;
si quieres que te lo diga,
es-pera.
(La pera)
Este banco está ocupado
por un padre y por un hijo:
el padre se llama Juan
y el hijo ya te lo he dicho.
(Esteban)
Oro parece,
plata-no es;
el que no lo adivine,
bien tonto es.
(El plátano)
Por un caminito adelante
va caminando un bicho
y el nombre de ese bicho
ya te lo he dicho.
(La vaca)
Una señorita muy señoreada,
siempre va en coche
y siempre va mojada.
(La lengua)
IV. Adivinanzas peculiares.
Hay algunas adivinanzas que tienen un inconfundible aroma local, pues presentan claros rasgos dialectales, en este caso del dialecto extremeño (la terminación de diminutivo en – ino):
Alto, alto
como un pino
y cabe en un cacharrino.
(El humo)
Largo, largo
como un camino
y cabe en un pucherino.
(El hilo)
Encontramos otras que, por su sonoridad y originalidad (a la vez que adivinanzas parecen trabalenguas), merecen también una mención especial:
Pínguili, pingli, estaba pingando,
Mánguli mangli la estaba mirando,
Si Pínguili pingli no se cayese,
Mánguili mangli no se la comiese.
(La bellota —Pínguili pingli— y el cerdo —Mánguili mangli—)
Estando pinquín que pingaba
vino hocín que hozaba
tumbó a pinquín que pingaba
y se lo comió hocín que hozaba.
(Pinquín = la castaña; hocín = el jabalí)
V. Adivinanzas temáticas.
Adivina, adivinanza.
¿Cuál es el ave que no tiene panza?
(El Ave María)
Blanco por dentro,
verde por fuera;
si quieres que te lo diga,
es-pera.
(La pera)
Este banco está ocupado
por un padre y por un hijo:
el padre se llama Juan
y el hijo ya te lo he dicho.
(Esteban)
Oro parece,
plata-no es;
el que no lo adivine,
bien tonto es.
(El plátano)
Por un caminito adelante
va caminando un bicho
y el nombre de ese bicho
ya te lo he dicho.
(La vaca)
Una señorita muy señoreada,
siempre va en coche
y siempre va mojada.
(La lengua)
IV. Adivinanzas peculiares.
Hay algunas adivinanzas que tienen un inconfundible aroma local, pues presentan claros rasgos dialectales, en este caso del dialecto extremeño (la terminación de diminutivo en – ino):
Alto, alto
como un pino
y cabe en un cacharrino.
(El humo)
Largo, largo
como un camino
y cabe en un pucherino.
(El hilo)
Encontramos otras que, por su sonoridad y originalidad (a la vez que adivinanzas parecen trabalenguas), merecen también una mención especial:
Pínguili, pingli, estaba pingando,
Mánguli mangli la estaba mirando,
Si Pínguili pingli no se cayese,
Mánguili mangli no se la comiese.
(La bellota —Pínguili pingli— y el cerdo —Mánguili mangli—)
Estando pinquín que pingaba
vino hocín que hozaba
tumbó a pinquín que pingaba
y se lo comió hocín que hozaba.
(Pinquín = la castaña; hocín = el jabalí)
V. Adivinanzas temáticas.
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